La interactividad ha sido el concepto clave en el arte digital. Desde el nacimiento de la cibernética se ha explorado cómo relacionarse con las máquinas, siendo la retroalimentación la noción básica de las teorías de Norbert Wiener. El arte ha asumido la interactividad como un ejercicio “ghostcatching” (cazar fantasmas); el sujeto-humano interactúa con los sensores de la máquina como quien trata de mover objetos invisibles, convirtiendo la interacción en un ridículo ejercicio de pantomima. Sin embargo, en el mundo videojuego no se puede descuidar la interactividad como ocurre en el arte. Es el elemento esencial, sin interactividad limpia, precisa y transparente el juego no existe. El arte digital, si quiere convertirse en una manifestación cultural de relevancia, está obligado a aprender del videojuego y de su manera de gestionar la relación hombre-máquina.
Participación en las jornadas sobre vídeos juegos en la UC3M
http://offtheraccord.wordpress.com/2012/04/14/mesa-2-sonido-y-arte-digital/